Hola, escribo de madrugada, la verdad me provocaba mandar este artículo de hoy para el carajo, sin embargo no puedo quedar mal con ustedes y menos con Mary, la encargada por Alberto Santeliz de llamarme hasta el cansancio para pedirme que envíe el artículo de los domingos.
Imagino están ustedes haciéndose idea sobre por qué escribo a esta hora, tienen razón, las frías aliñaron la conversa, es verdad, no les miento, sabrosas estaban.
Pero eran necesarias después de caminar con Machín Machín y Rafael Simón por el barrio Independencia, ustedes entenderán, buen calor, actividad al cien por ciento, emoción y la satisfacción de pode pararse a conversar con la gente sobre su percepción de la situación de Barinas y el país.
Unas birras no están de más, siempre y cuando no nos orinemos en la calle ni le formemos zaperoco a nadie.
Hoy dedicaré esta crónica a los opositores, a los opositores de la familia Chávez y a los opositores de Chávez completo.
Quiero que entiendan una vaina, de este régimen no se sale, hablando pistoladas, en la barra de algún bar o en el patio de mi casa haciendo parrilla.
De esta vaina se sale echándole, lo que ustedes saben, no es fácil enfrentar un régimen abusivo y corrupto, malandro dirían por ahí.
Que yo no soy político, que yo no vivo de la política, que yo sino trabajo no como, me parecen las razones o argumentos más evasivos que yo haya podido conocer.
Es que acaso usted no vive como la mayoría de la gente en este país, con pánico ante la situación de inseguridad que se vive en todo el territorio nacional.
Es que usted siente una gran seguridad jurídica con relación a que nadie ponga en duda su propiedad sobre cualquier bien legítimamente adquirido por usted, sea este un inmueble, una carnicería, una bodega, una clínica, una fábrica, un mayor de víveres, un colegio o una finca, insignificante, pequeñita, pequeña o medianamente grande, quién coño lo dictamina, eso no importa, en verdad para el régimen todo es igual, el tamaño no importa, nadie se salva del poder acaparador y controlador del Estado.
No esté pensando que porque le jala bolas a alguien del régimen o es compadre de un chavista se salvará de las pretensiones del Estado controlado por Chávez, porque precisamente lo que busca éste, es precisamente, tener posesión de su espíritu, de su alma, de sus pensamientos y finalmente de su dignidad.
Insisto, este escrito está dedicado a los opositores a Chávez, hablo claro y raspao, aquí no hay medias tintas, nada de pendejadas, nada de consideraciones hacia un régimen que ya sabemos de antemano hacia donde va.
No se justifica que algunos empresarios, pequeños, medianos o grandes, duerman con su verdugo, conociendo hasta el calibre de la hoja que les pasarán por el cuello, la pinga, es demasiado masoquismo para aceptar una actitud como esa.
Yo no puedo entender que haya jóvenes apoyando este gobierno, porque los hay, con un carro o un empleo, no creo que los hayan comprado, pienso que ya estaban corroídos por no decir corruptos, no creo que algún joven se pueda creer la jerga revolucionaria de mentira y ficción con la que los alimentan.
Ser joven significa ser antipoder, cuestionar la autoridad, ejercer el derecho ciudadano, no permitir que se manipule al pueblo y convertirse en la vanguardia del país sin ningún tipo de discriminación.
Ser irreverente y contestatario, es la actitud histórica de los jóvenes.
Los jóvenes por naturaleza, son antipoder, son cuestionadores, críticos, altivos e indomables.