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HUGO CHÁVEZ «POR AHORA» (II)
Guillermo Araujo Cansines
«Hay dos clases de políticos: Los que usan la lengua para disimular sus pensamientos, y los que la usan para ocultar su falta de pensamientos» Jan Gresshoff (Poeta y escritor Holandés) el último año del siglo XX llega con una perspectiva de cambio rotundo en nuestro país por el ascenso al poder de un nuevo hombre, alguien que no viene de las filas de ninguno de los partidos del estatus político nacional, un hombre por quien a penas unos años antes, ninguno de los actores y analistas políticos no apostaban a su triunfo, muchos incluso menospreciaron el arrastre que tenía desde los tiempos del golpe de Estado cuando el Alto Mando Militar de entonces, cometió el error garrafal de presentárselo casi en cadena de televisión a toda la colectividad venezolana, pronunciando su famoso «por ahora» que se convertiría en su mejor eslogan y en la catapulta hacia Miraflores. El comandante Chávez contaba en ese tiempo, con casi un 60% de popularidad que por más que trataron de ignorarlo, en 1998 se convirtió en una ola que lo llevaría cómoda y mayoritariamente respaldado por los que votaron a la presidencia de la República. A pesar que como señalamos en nuestro artículo anterior Chávez no representaba la voluntad de la mayoría de los venezolanos inscritos en el Registro Electoral, si lo representaba de quienes acudieron a las urnas a ejercer su derecho al voto, convirtiéndose en el noveno presidente de la que pudiéramos llamar la era democrática y que ahora conocemos como la IV República. 58% de los venezolanos y venezolanas que votaron lo hicieron por Hugo Chávez, unos por simpatía con el candidato, otros por descontento con los partidos e incluso algunos, porque lo vieron, como efectivamente lo fue, como el portaviones ideal para llegar a usufructuar y disfrutar de las prebendas y privilegios que otorga el poder político. Así comenzamos a ver en el gobierno, caras que se mantenían escondidas a la saga de los viejos caudillos y que ahora aparecían como los grandes salvadores de la patria a ambos flancos del nuevo presidente. Farsantes y prestidigitadores de oficio que se hicieron gala de sus aprendizajes en los viejos partidos, engañando tanto al líder como al pueblo que lo seguía. Su toma de posesión fue modesta y austera y de inmediato, desde la tribuna de oradores del Hemiciclo del Senado inició la descarga de su verbo encendido en contra de todo aquel que a su juicio, representaba los desmanes inocultables que en nombre de la democracia, se cometieron desde los gobiernos que lo antecedieron. Pero lo verdaderamente novedoso de su discurso fue la inmediata convocatoria a un referéndum consultivo para la disolución del Congreso y la aprobación de una Asamblea Constituyente para redactar la nueva constitución de Venezuela. (Instrumento que dicho sea no estaba contenido en la Constitución del 61, pero que la mayoría parlamentaria a favor del presidente lo aprueba por vía extraordinaria) así de una manera nunca antes vista, el CNE organizó unos comicios previstos para el 25 de abril de 1999 para elegir a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente que tendría la labor de crear una nueva Carta Magna en tiempo record, ya que la orden presidencial era inaugurar el siglo XXI con una nueva república. Los resultados de este referendo fueron: votos emitidos 4.142. 812; el Si obtuvo 2.820.556 (71,21% de los votos emitidos); el No 1.141.792 (28,79% de los votos). Pero al igual que en las elecciones del 98, la abstención rebasó lo esperado y llegó al 54,06 % del total de electores y si a esta cifra le sumamos los 28,79% del no, el rechazo expresado de alguna forma fue del 82,85% de rechazo. Significa que por la vía de la no participación, la inmensa mayoría de la población se manifestaba en contra del nuevo presidente y sus políticas. Lastima que la abstención nunca ha sido considerada como válida en las elecciones realizadas en nuestro país. De esta forma, Chávez logra imponerse y en las elecciones para la Asamblea Constituyente, logra 119 escaños de los 131 que conformarían la Asamblea. Definitivamente una aplanadora política y una franca derrota a los partidos tradicionales. Con un trabajo titánico por delante, Luis Miquilena, hasta ayer el padre político de Chávez, presidió la Asamblea y con su destreza política inició la revisión de diversos proyectos, incluido el generado por el comandante mismo, para modelar la que sin duda alguna, se convirtió a juicio de connotados constitucionalistas, en una verdadera obra de recopilación jurídico-doctrinaria en la cual están contenidos de manera explícita, los mas importantes derechos ciudadanos y una nueva estructura de Estado aparentemente más moderna y ajustada en cierta medida, al nuevo régimen que se instauraba y que a partir de la aprobación del texto constitucional, ganaría una legalidad absoluta. En estas discusiones participaron representantes de todas las toldas políticas representadas en la asamblea siendo cada artículo discutido y aprobado casi por mayoría absoluta. Así el país llega a diciembre con un proyecto constitucional poco difundido entre los ciudadanos de a pie, pero por lo menos discutido en las universidades, en los gremios profesionales principalmente el de abogados, en los medios de comunicación y por los dirigentes políticos no constitucionalistas. El 15 de diciembre de 1999, se fija como la fecha para realizar el Referendo Constitucional Aprobatorio. Para esos comicios están inscritos en el registro electoral, según cifras del mismo CNE, 10.940.596 electores, de ellos sufragan 4.599.580 (44,38%) y lamentablemente se abstuvieron de votar 6.041.743 (55,62%). Los resultados fueron los conocidos por todos: el Si 3.301.475 (71,78% de los votos válidos) y el No 1.298.105 (28,22%), una vez más los números no mienten, del total de electores inscritos, si sumamos los que no votaron y los que votaron por el no, tenemos que 7.339.848 venezolanos no se mostraban de acuerdo con la nueva constitución, porcentualmente hablando la constitución fue rechazada por el 67,08% de los electores, pero como hemos venido señalando, el sistema electoral aprobado de años no considera como resaltante y determinante la abstención, razón por la cual se consideró aprobado el proyecto de Constitución con sólo el voto favorable de 32,92% de los electores. Lo cierto es que el año 2000, el siglo XXI nacía con una nueva estructura constitucional para el país y que prometía democratizar y pluralizar la participación ciudadana. Pero un detalle que la mayoría de los venezolanos pasamos por alto, fue que en el discurso presidencial al conocerse los resultados, Chávez señalaba que «por ahora» esa constitución permitía realizar algunos cambios para enraizar el nuevo proyecto político de país. ¿Por ahora? O sea, que no estaba del todo conforme con el texto aprobado, algo pasó durante la redacción que dejaron por fuera algunas pretensiones del Jefe de Estado. ¿Visionarios los Constitucionalistas? ¿Estaban todos realmente consustanciados con el proyecto del presidente? O ¿Por el contrario conocían también el proyecto personal de Chávez que decidieron colocar frenos para por lo menos no hacerle la cosa tan fácil? Así el primer año de gobierno de Hugo Chávez transcurrió cargado de retórica política y con cambios solamente a nivel de la organización de las estructuras del Ejecutivo dada la crisis que se confrontaba desde el último año del gobierno de Caldera quien deja el déficit fiscal más grande registrado hasta el momento. Con una nueva Constitución ¿Estaba listo Chávez para empezar a gobernar? «El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores». Simón José Antonio de la Santísima trinidad Bolívar y Palacios «El Libertador». Hasta el próximo jueves.
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