Se inicia la campaña electoral, existe un ambiente electoral fuera de lo común (intento plebiscitario), el ventajismo oficialista es evidente; las contradicciones de "las oposiciones", son para coger palco, no tienen maquinarias política-electoral, no se han preocupado por reclutar, capacitar y aceitar "los testigos y representantes de mesas". Prohibido olvidar, en las mesas electorales "se gana o se pierde", quienes no cuidan y movilizan a sus partidarios, el día de las elecciones (23-N), se quedarán con los "crespos hechos" y a llorar al valle de los lamentos.
La Gobernación de Barinas, las alcaldías de todos los municipios y la conformación del Consejo Legislativo, deben ser gerenciados por quienes hayan demostrado capacidad, honestidad y pulcritud administrativa en sus desempeños tanto público como privado. No es momento para improvisar, se hace necesario y urgente abrir un debate público por radio, TV, foros, entre empresarios, estudiantes, trabajadores -en los municipios- barrios, caseríos, etc., entre todos los "candidatos" a la gobernación y los demás cargos a elegir. Los candidatos "disidentes", el auténtico de la oposición y del oficialismo, deben tener en su haber una hoja de servidor público o luchador social a toda prueba, que sea parte fundamental de su currículum vitae; para optar al cargo de gobernador, no basta con ofertas electorales depositadas en un programa de gestión de gobierno, muchas veces diseñadas por "técnicos" o soñadores (demagogos), que anuncian obras faraónicas y acciones socioeconómicas que no son realizables y terminan engañando nuevamente a este sufrido pueblo barinés.
El debate electoral de ideas, con crítica y tolerancia, como fórmula mágica que nos concede la democracia participativa, los electores tendrán la oportunidad de evaluar, comparar y decidir por el mejor. Así mismo los "candidatos" tienen el sagrado deber de presentar su plataforma humana, es decir, su equipo de gobierno, no se puede seguir "improvisando" gerentes, ejecutivos, colaboradores, nombrándolos a última hora y sacándolos del sombrero del mago; escogiendo a los incondicionales genuflexos o banalizando nuevamente el nepotismo aberrante; porque la demagogia es genética en esta República, abundan las ofertas vacías y los liderazgos de papel, en tal sentido el debate es indispensable, hay que sacar tiempo y espacio para que convenzan a los electores con hechos y no sólo con afiches y verborrea.
Debemos auscultar a los "candidatos", los electores tenemos que estar atentos, ojo pelao, "oído al tambor toráxico", para evitar cualquier gazapo, acuerdos, electorales o renuncias súbitas. Así mismo se olfatea una baja participación electoral (abstencionismo), el debate entre todos los aspirantes podrá contribuir a disminuirlo, porque de lo contrario el único beneficiario sería el candidato del oficialismo.