Omar E. Arévalo
Mis lectores se expresan por e-mail: «Respeto para mi institución policial. Cuanto quisiera poder decir esto públicamente, pero es obvio que no puedo por resguardar el único ingreso que sirve de sostén para mi familia. Pero sé que usted es un profesional honesto y responsable y sabrá entender mi situación. Cada día lloro en silencio al ver como mi querida institución policial del estado Barinas, se desparrama y se destruye poco a poco, gracias a la ineficiente y malintencionada dirección por parte de estos militares que vienen a la Policía sólo a dañar lo poco que queda y a darse la gran vida y los gustos que no pueden darse en su propia fuerza. Me refiero especialmente al comandante actual Rivas Rojas, quien no tiene idea de que institución somos, irrespetando a todo su personal, a los oficiales que merecen respeto por sus años de trayectoria. A él no le importa nuestro bienestar, ni nuestras necesidades; aparte de que trajo la mala suerte a la Policía; cada día si no nos matan los choros, nos matamos por accidentes y a él no le importa. Es un desleal porque fue él quien ordenó y designó a un grupo de policías para exterminios y luego, cuando fueron descubiertos, les dio la espalda y los dejó morir solos. En la Policía consideramos, y no es un grupo pequeño, sino más del noventa por ciento de todo su personal, que el nombramiento de Rivas Rojas fue la peor decisión del ciudadano gobernador, y creo que pasará a la historia como el peor director de todos estos militares que han pasado, con sus escasas excepciones. A nosotros no nos permite usar un carro policial, pero él se da el gusto, por primera vez en la historia de hasta usar motorizados escoltas, el cual, en una de esas carreras personales, casi se mata uno en la vía hacia Torunos y él ni pendiente. Además usa otros carros para mandar a buscar a sus hijos a Maracaibo y también para llevarlos; igualmente dispuso de chofer y escolta para su esposa, a pesar de que ella trabaja en la Gobernación y tiene un carro por allá, también le da otro carro por la Policía. ¿Y entonces? Yo no sé cuándo, a pesar de que existen tantos profesionales en la institución, nos van a dar el derecho de dirigirnos, porque nadie conoce mejor la gotera de la casa que quienes vivimos dentro. Es necesario que estos militares entiendan, que así como ellos hace muchos años se desprendieron del ejército, nosotros también lo exigimos y pedimos a gritos.
En la Policía hay muchísimos votos, pues somos nosotros y nuestras familias y amigos, y tanto el gobernador como los demás aspirantes no lo han tomado en cuenta y estoy seguro que aquel que lo promueva como futuro gobernador o diputado, señalando que la Policía será dirigida por un oficial de carrera policial, tal como lo dice la Ley de Policía Nacional, ganará de punta a punta.
Estimado amigo y luchador social, yo sé que usted es un gran candidato y seguro diputado, de adelante cuente con mi apoyo y arrastre dentro de mi Policía, porque mis subalternos me acompañan; ayúdenos a rescatar el honor de mi institución y nuestra propia identidad, que Dios lo compensará.
Este es mi correo (...) personal, el cual pongo a su orden para cualquier contacto, y le agradezco de todo corazón guardar la confidencialidad de mi identidad por razones que usted entenderá».